9.14.2015

Jardines persas, ancianas de las montañas y un largo viaje por carretera

Abyaneh
La claridad me despertó poco antes de que sonara la alarma del móvil, ya era de día y los rayos del sol atravesaban las viejas ventanas con forma de arco bañando toda la habitación con los cálidos colores de los vidrios multicolor. Me duché, empaqué todas mis cosas, desayuné y después de hacer el check-out me encontré con el taxista. Bueno taxista no era, era el mismo hombre que me había llevado en su coche particular hasta el hotel de Kashan y quien después de mucho negociar acordó llevarme a Esfahan aquel día.