Escribo estas líneas antes de irme a dormir en el que ha sido mi último día en Tokio. Mañana por la mañana cogeré un avión rumbo a Barcelona, así que cuando leáis esta entrada ya habré vuelto a casa.
Quiero aprovechar para escribir sobre mis impresiones de este viaje y hacer balance ahora, cuando todo es reciente, antes de que empiece a distorsionar recuerdos, antes de que la vuelta al mundo real pueda hacerme ver las cosas de forma diferente.
Empecé este viaje en uno momento muy duro de mi vida, con los ánimos muy bajos y sin muchas expectativas, recuerdo que muchas personas de mi entorno me recomendaban que no lo hiciera e incluso yo mismo no estaba convencido de que fuera a salir adelante, pero en aquel momento era lo único que me apetecía hacer y todo y que he pasado días muy malos, solo atenuados por lo mucho que me impresionaban los lugares que visitaba, poco a poco fui curándome por dentro, recuperando la confianza en mi mismo y dándome cuenta de lo mucho por lo que vale la pena vivir, ahora he llegado a un punto en el que no solo no estoy triste, sino que veo las cosas con mucha más claridad que antes y puedo decir que soy más feliz porque estoy más contento conmigo mismo.
También he aprendido que viajar solo es muy distinto a viajar con alguien, especialmente si es tu pareja, cosa que hace que te abras menos, puesto que en el fondo ya tienes todo lo que necesitas. Por el contrario viajando solo te enfrentas a ti mismo, tienes que resolver los problemas sin apoyarte en nadie, pero lo que he aprendido por encima de todo es que no existe tal cosa como estar solo. El mundo esta lleno de gente maravillosa, gente que sale de la nada para ayudarte, gente que invierte su tiempo y energías en ti sin esperar nada a cambio, que te ofrecen su casa y que sin saber quien eres hacen lo imposible para que pases un buen rato. Es por esto que estos 3 meses y medio no han supuesto unas meras vacaciones, más que ir a visitar lugares bonitos para mi a sido una manera de enfrentarme a mi mismo, a la soledad, a mis miedos, al mundo. Durante este verano he vivido mucho, he visto mucho, he experimentado mucho y he conocido a mucha gente y echando ahora la vista atrás me doy cuenta de que no solo ha valido la pena sino que puedo decir que soy feliz, no estoy seguro de cuantas veces a lo largo de mi vida he podido decirlo con total sinceridad, pero hoy soy plenamente feliz.
Al principio no creía que llegara a aguantar 1 mes, pero ahora veo que podría seguir viajando mucho más tiempo, sin embargo me siento satisfecho porque he visto todo lo que quería ver y me apetece volver para empezar cuanto antes esta nueva etapa de mi vida. Además, antes cada vez que hacía un viaje, sentía que se trataba del "gran viaje", como si fuera a hacerlo solo una vez en la vida, pero ahora se que voy a seguir viajando siempre que tenga ocasión, no necesariamente tienen que ser 6 meses de viaje con la mochila, ya sean 4, 7 o 15 días, siempre que pueda me seguiré escapando para descubrir lo mucho que me queda por ver y para volver a visitar todos esos lugares que tanto me han gustado y que han terminado robando una parte de mi corazón.
Es curiosos como a veces las cosas parecen planeadas por una fuerza externa que dirige nuestras vidas y es que en las mismas fechas en las que ahora vuelvo, hace exactamente 2 años, empezaba el viaje que inició este blog, un viaje que viéndolo ahora en perspectiva desencadenó todos los acontecimientos que irremediablemente me arrastraron al viaje que ahora concluyo. Han sido dos años en los que mi vida ha dado un vuelco absoluto y ahora siento que finaliza un ciclo, o mejor dicho empieza otro, ya que en el fondo esto no es el fin del viaje, es más bien un alto en el camino. Ahora solo me queda por ver hasta donde me llevarán mis pasos a continuación.
Muchas gracias por haberme acompañado y apoyado durante todo este tiempo, pero no os penséis que aquí termina el blog ni mucho menos, aún tengo mucho que explicar y mostrar. Crónica de mi viaje por Japón en breve!