En la provincia de Denizli se haya una de las maravillas naturales de Turquía. Desde lejos podría parecer una montaña nevada, o quizás un castillo de algodón como bien dice su nombre Pamukkale, pero se trata de travertino, depósitos de roca sedimentaria arrastrada por el agua que brota desde lo alto de la montaña y que durante siglos ha ido acumulándose a lo largo de la ladera y creando poco a poco las actuales piscinas naturales.